Últimamente
Últimamente no estoy pasando por un buen momento de mi vida. De hecho diría que es un momento bastante malo. El otro día en un bar sonaba una canción y le comenté a Titelo que me sentía identificada con parte de la letra. Era una frase que decía lo siguiente: "Believe in me, cause now i don´t believe in anything". Tomando un poco de perpectiva me he dado cuenta de que era mentira; que en realidad no me siento así. De hecho cada vez estoy más segura de mis propias convicciones, de mi propio potencial, de los pilares de mi vida; aunque suene prepotente, me doy cuenta de que no necesito que alguien crea en mi, como dice la canción, porque ya lo hago yo.
Es como dice Titelo en su post "poder" de su propio blog "Titelo y su iceberg": "Es una ola de energía, provocada por un punto de vista imposible. Un ‘clac’ en la cabeza. Todo entonces cobra sentido...". Conozco esa sensación. A veces es intermitente, como dice Titelo, y apenas dura, pero otras veces, como ahora, percibo como se va asentanto dentro de mí, cada vez más sólida, con discrección y sutileza, pero sólida.
Titelo decía en otro post suyo titulado "La máquina ¿imperfecta o mal manejada?" que "hay ciertas cosas de nosotros mismos que no podemos controlar directamente, pero que sí se pueden controlar indirectamente si sabes cómo funcionan. Por ejemplo los latidos del corazón. No podemos directamente aumentar los latidos, disminuirlos o parar el corazón. Sin embargo sí se puede hacer indirectamente: me voy a hacer footing y a través del ejercicio consigo aumentar los latidos, por ejemplo". No soy consciente de estar haciendo "footing", pero sin duda algo estoy haciendo bien, porque noto como "mis latidos aumentan".
¿Será que ya soy capaz de "manejar la máquina de manera automática", poniendo la "marcha atrás" sin saber exactamente donde está? Si fuera así, sin duda se debería a que mi voluntad, sin ser yo consciente, está tomando las decisiones por mi; supongo que la he sometido a un buen entrenamiento!. Mi voluntad ha hecho que "mi cuerpo se ponga a hacer footing para aumentar mis latidos" y yo ni siquiera me he dado cuenta. ¡Bien! ¡Funciona! ¡Mi método funciona! Lo planteé yo, lo diseñé yo, le dí forma yo, y he aquí el fruto. Saber esto me hace fuerte. Como las gimnastas de las olimpiadas, que después de mucho sacrificio y autodisciplina son capaces de hacer saltos mortales, que si no fuera porque les vemos hacerlos y no podemos dudar de que son posibles, creeríamos que el cuerpo humano no es capaz de eso. ¡Pero son posibles! ¡Si no, pon TVE 2 y míralas! ¡Es posible la autosuperación! Pero hay que atreverte, y pasarlo mal mientras aprendes, porque al final merecerá la pena porque serás capaz de hacer saltos mortales.
De todos modos, tampoco voy a confiarme, porque igual que se aprende, se desaprende. El otro día hablando con Titelo le comentaba que aprender a tocar el piano cuesta trabajo porque tienes que hacer un esfuerzo consciente y complejo de coordinar tus dedos para que cada uno de ellos en paralelo toque la tecla adecuada, en el momento adecuado y con el impulso adecuado, y que así, después de mucho entrenamiento, suene la melodía que tenías en tu cabeza desde el principio. Pues bien, esta coordinación, llega un momento que es automática. Dejas de darle órdenes a tus dedos constantemente y fijarte casi obsesivamente en lo que haces con ellos, porque la acción se vuelve automática. Ya lo has aprendido y tu cerebro hace todo eso por ti sin que tú te des cuenta. Sin embargo, si dejas de tocar el piano durante mucho tiempo, se te olvida, pierdes seguridad en cuales eran los movimientos, y aunque posiblemente puedas aprenderlos de nuevo de manera sencilla, lo cierto es que si quisieras tocar una melodía completa, no podrías hacerlo. Bueno sí, algunos trozos sí, y el resto de manera torpe, pero sin duda eso ya no es la melodía que tú querías tocar...es una porquería!
En fin, todo esto para decir que es tan importante aprender como no olvidar lo que se ha aprendido, y aquí me voy a quedar por hoy.

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